Es la imagen con la que se presenta un candidato frente a la sociedad del mundo. Como se expresa al traducirlo, es la marca, la publicidad que vende cierto personaje, empresa o mercado para convencer.

En este caso, el producto en venta, es el propio personaje, es una estrategia de diferenciación y reconocimiento. Busca ser relevante para atraer a una gran audiencia usando herramientas de marketing publicitario.

Para que toda marca funcione, es necesaria la publicidad, la exposición excesiva de los recursos utilizando todo tipo de medio. La intención es llegar a la mayor cantidad de personas, que estas sigan y consuman lo expuesto.

Más allá de ser agradable o no, o si se está de acuerdo, la idea es convencer, dejarse ver. Por lo tanto, pretender ser aceptado por la multitud, crear un vínculo de comunicación directo es la intención; político-ciudadanía.

No existe branding si la sociedad desconoce la imagen del político, no solo física, también sus pretensiones y propuestas. A todo consumidor, sea en el ámbito que sea, le es grato y confiable conocer detalles de los planes futuros.

Gestionar de manera correcta la marca del candidato impactará directamente en los resultados de la campaña política. Puede sumar o restar puntos a los resultados finales en las votaciones.

Elementos del branding

Para ser creada, la marca necesita una oferta establecida para el consumidor y que se diferencie del resto. Para ello se parte de los puntos de relación como referencia de otras marcas políticas para elegir.

Por otro lado, con los puntos de diferencia que el votante utilizará para vincularse con la marca. Ambos son factores importantes que el ciudadano tomará en consideración al seleccionar uno de otro.

Por lo tanto, si la marca se caracteriza por ser auténtica, entonces llegará a más votantes. Esto va acompañado de un compromiso sincero hacía las propuestas del candidato o partido político.

Otro resultado interesante y muy importante de la autenticidad en la marca es crear confianza. Y más si la historia es contada desde las vivencias y creencias propias que producen vínculos emocionales.

Toda marca se soporta en un líder que es capaz de sostenerla y al tiempo, trasladarla a las grandes masas. Para esta tarea existe el embajador de la marca que debe contar con habilidad, talento, inteligencia y contacto con el público.

Más ahora que los medios de comunicación y los tecnológicos se han vuelto uno mismo. Igualmente, el slogan de la marca da reconocimiento, hay frases que se han quedado grabadas en las mentes de los consumidores.

Lo mismo sucede en la política, hay mensajes que se han quedado grabados en las mentes de los electores de por vida. Un excelente mensaje puede convertirse en la fuerza motriz de una campaña.

Relación del branding político y personal

Hace referencia a la gestión de un perfil propio. Se debe identificar para comunicar las características que lo hacen ser visible en un entorno homogéneo, cambiante y competitivo.

El concepto de imagen de marca es propio del mundo de la administración y los negocios. Pero, ha abarcado la mayoría de los ámbitos en la actualidad. Se considera que no es una simple etiqueta, sino más bien una identidad que se vincula a rasgos específicos.

En este sentido, los procesos de branding implican precisamente la creación de una identidad que el público reconozca y con la cual sienta cercanía y/o identificación.

El branding facilita la agrupación de información que afecta las decisiones del consumidor mediante la asociación de una marca. Esto tiende a generar un apego emocional entre el consumidor y la marca, impulsando un consumo sostenible en el tiempo.

Potenciar y controlar la marca facilitará la consecución de las metas y los objetivos plateados.  Ya que, consiste en considerarse a sí mismo como una marca comercial, con el objetivo de diferenciarse y conseguir mayor éxito.

Más que relación, vienen siendo uno mismo; no existiría el político sin un perfil que mostrar ante las personas. Porque no solo consumimos lo visible, compramos las historias que hay detrás de cada marca, empresa o político.

Es crear un puente entre la estrategia política y la estrategia de publicidad para dar valor a la marca personal del candidato. La marca personal es importante, cuando es una marca líder forma parte de la vida de las personas, conquista su confianza y lealtad.

A través de la marca personal del candidato podemos lograr la diferenciación y sobre todo, conexión emotiva con el público. Objetivo, que es parte fundamental de cualquier estrategia de campaña política.